Cuando uno ha vivido un poco mas de la mitad de lo que se supone va a ser su tiempo promedio de vida, ha adquirido una serie de experiencias personales, muy importante, por lo que puede estar en capacidad de considerar cuales de estas experiencias, le han servido mas, para crecer en su madurez, en el modo de afrontar la vida, lo que le queda de ella.
Las situaciones dolorosas o felices, que hasta ahora, nos ha deparado el destino, de una u otra forma, han ayudado a enriquecer nuestro acervo cultural, emocional, intelectual, místico y físico que tenemos de la vida.
He aprendido por ejemplo, que lo real, para todos nosotros, como seres humanos, físicos, tangibles, por no hablar del Alma o Espíritu, es el hoy, el tiempo presente. No hay otro. En el hoy, es que podemos sentir, que estamos vivos, que hacemos o dejamos de hacer algo. También es el tiempo que nos marca, el camino a seguir, y nos trae la cosecha de lo que hayamos sembrado conciente, o no, porque siempre recogemos el resultado de nuestros otros hoys, que ya son ayer, y ayeres.
Los hoys son muy transitorios, así, en el momento presentes se nos hagan eternos, sobre todo las situaciones tediosas o estresantes, pero es un tiempo efímero. De los hoys, dependen nuestros mañanas que no han llegado, ni sabemos como ni cuando van a llegar, y dependen las experiencias, que hoy vemos como ayeres, lo que hicimos, o dejamos de hacer, pero que siempre marcan nuestros hoys reales, los que estamos viviendo ahora, en este momento.
Los ayeres, son nuestra carta de presentación ante nosotros mismos, y ante los demás, siempre deja un recuerdo, diferente en cada persona, y de acuerdo a nuestra edad y experiencia, en el momento que recordemos cada ayer, así, lo valoraremos como grato, ingrato, triste, enriquecedor, útil, feliz, y otros términos que describan los sentimientos que despierta cada ayer, cada vez que lo traemos o nos lo traen a la memoria actual.
Los ayeres son como fotografías, dinámicas, de nuestro tiempo personal, cada vez diferente, relacionados con las situaciones mismas que hayamos vivido, la edad que tengamos cada vez que vivimos un hoy, que ya son ayeres, las personas con las cuales compartimos, la estabilidad emocional nuestra en dicho momento, en fin, tantas variables como variable es nuestro pensamiento, nuestra emocionalidad, nuestra vida. Eso, lo que pasó, en lo que un tiempo efímero fué un hoy, hoy, es un ayer, el cual traeremos con añoranza, melancolía, alegría, o motivo especial, cada vez que lo vayamos a traer a la realidad de un hoy, que para ese ayer, era en ese tiempo y sigue siéndolo para ellos, un mañana.
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